RELACION
ENTRE EL DESARROLLO PERSONAL Y EL
MEJORAMIENTO PROFESIONAL.
El Desarrollo Personal, conocido también
como superación personal, crecimiento personal, cambio personal o desarrollo
humano, es un proceso de transformación mediante el cual una persona
adopta nuevas ideas o formas de pensamiento, que le permiten generar nuevos
comportamientos y actitudes, que dan como resultado un mejoramiento de su
calidad de vida.
Para iniciar este proceso, es
condición necesaria estar pasando por un cierto grado de insatisfacción con lo
que hacemos o estar en una situación de vida lo suficientemente incómoda; sin
embargo, quizá el requisito de mayor importancia es tener la determinación de
hacer algo distinto con nuestra vida; es querer salir de nuestra zona de
confort.
Para tener elementos para decidir
si iniciar o no un proceso de desarrollo personal, es necesario tomar
conciencia de que la calidad de vida que ahora tenemos es el resultado de los
pensamientos y actitudes que hemos mantenido hasta el día de hoy. En
consecuencia, el no cambiar nuestros pensamientos y actitudes, nos generará los
mismos resultados dentro de 1, 5, 10 o más años, pues como dijo Albert
Einstein, si continúas haciendo las cosas como siempre las has hecho, obtendrás
los mismos resultados.
En la sociedad actual
vemos habitualmente como las personas compiten entre sí para ser las mejores. Y
esto aunque en principio pueda parecer algo bueno, tiene un elemento de error
importante que hace que este hábito suela resultar tóxico. El elemento de error
es el competir contra otros, cuando realmente lo sano y realmente efectivo es
competir con uno mismo para llegar un poco más lejos cada día.
Cuando
compites con los demás se pueden generar malos rollos e incluso gente que haga
trampas para ser ellos los que lleguen más lejos, con lo que conlleva una
mejora irreal y un falso reconocimiento. Cuando compites contigo mismo no hay
trampa posible y no puedes hacer nada más que mejorar, lo quieras o no. Además
esa mejora será real.
Para desempeñarse con éxito en sus
nuevas funciones, el personal necesita poseer competencias profesionales que le
ayuden a realizar su labor efectivamente. DingweIl (según citado en
Professional Takes, 1996) afirma que las funciones que realiza el personal
actualmente y las que continuará desempeñando en el futuro, exigirán que este
empleado mantenga las competencias profesionales al día, por medio de cursos de
educación continua en áreas tales como: aspectos electrónicos, tecnológicos y
administrativos de las operaciones de oficina, aspectos sobre la globalización
del lugar de trabajo, áreas relativas a la tecnología y el manejo de la
información, aspectos relacionados a las nuevas tareas gerenciales y aspectos
de comunicación y características personales.
De acuerdo con Arnold (1990) y Miller (1999), la demanda por la educación
continua ha aumentado debido a los dramáticos y rápidos cambios en el ambiente
de trabajo, la cantidad de información con la cual se trabaja, la obsolescencia
de las competencias profesionales, el readiestramiento del personal y el
aumento en la edad de los trabajadores. La educación continúa o educación de
adultos surge como consecuencia del impacto que crea la automatización en el
cambio de las funciones y la necesidad de que ésta sea más efectiva en la
recapacitación de este personal. Las personas que son afectadas por estos
cambios son mayores de edad, por lo cual se les debe proveer enseñanza para
adultos.
La educación c tiene sus raíces en la educación de adultos la cual se
fundamenta en los principios de la andragogía (Houle, 1980; McKenzie, 1991;
Merizow, 1991; NowIen, 1988 & Rogers, 1992). Dicha teoría establece como
premisa que el adulto se mueve de una situación de dependencia a una de mayor
grado de autodeterminación. Supone que el aprestamiento para el aprendizaje del
estudiante adulto debe estar orientado hacia las funciones o tareas que
desempeña como ciudadano en la sociedad. El aprendizaje debe estar
centralizado en la solución de problemas y no en las materias. La aplicación de
lo aprendido se mueve de una actitud de posposición a una de aplicación
inmediata. El proceso de enseñanza-aprendizaje debe ser de completa interacción
entre el estudiante y el maestro/profesor, quien debe asumir una función de
facilitador del aprendizaje. El modelo original de Knowles (1980) presenta los
siguientes supuestos básicos sobre las características de los estudiantes
adultos: (1) el concepto del aprendiz, (2) la función de la experiencia del
aprendiz, la disposición para aprender, (4) la orientación hacia el aprendizaje
(5) la m motivación para
aprender y (6) la necesidad de
"saber".
aprender y (6) la necesidad de
"saber".
El concepto del aprendiz es un aspecto normal del proceso de maduración de un
individuo en el cual su auto concepto se mueve de una personalidad dependiente
hasta llegar a ser un ser humano autodirigido. Es importante que los adultos
identifiquen su necesidad de "saber" y que conozcan por qué deben
aprender algo antes de iniciar el proceso de aprendizaje. Los adultos tienen
sus fases de crecimiento, de ahí que resulte en el desarrollo de competencias,
principalmente el desarrollo de su función social y su disposición para
aprender aquellas cosas que necesitan conocer o ser capaces de hacer con el
propósito de competir efectivamente con las situaciones reales de la
vida. Los estudiantes adultos orientados hacia el aprendizaje ven la
educación como el proceso para desarrollar y aumentar sus competencias con el
propósito de lograr su máximo potencial en la vida. La perspectiva del tiempo
del estudiante adulto cambia de una en la cual se pospone la aplicación del
conocimiento a una en la cual se aplica el conocimiento inmediatamente. La
función de la experiencia del aprendiz supone que según la persona crece y se
desarrolla acumula una gran cantidad de experiencia que se convierte en un
recurso muy valioso para su aprendizaje y para el aprendizaje de otros
individuos. Reconocer que los adultos pueden responder a factores externos
de motivación, tales como: mejores empleos, promociones y aumentos de salario.
Los motivadores más potentes, son los internos, por ejemplo: el deseo de
aumentar la autoestima, reconocimiento,
mejorar la calidad de vida, aumentar la confianza y actualización personal,
aumentar la responsabilidad y la satisfacción en el empleo. Freire (1972), Knowles
(1980), Mez¡row (1981) y Rogers (1986) reconocen que el ser humano es capaz de
investigar y evaluar los estímulos externos que recibe de sus experiencias y
establecen que el adulto aprende más efectivamente cuando el proceso de
aprendizaje surge en respuesta de un problema o de una necesidad. La
educación continua que se ofrece al personal de oficina debe estar dirigida a
promover el desarrollo de nuevos conocimientos y competencias profesionales que
aporten al mejoramiento de las funciones que se realizan en la oficina moderna.
El cambio constante que genera la automatización de las operaciones de la
oficina moderna crea la necesidad de actualizar los programas de educación
continua.
Estos programas
deben contribuir a que los individuos afectados en este proceso de cambio
desarrollen las competencias profesionales que los capaciten para desempeñar
sus nuevas funciones en un ambiente donde impere la excelencia. El reto para
los empleados profesionales del hoy es
continuo y requiere un proceso de reeducación mediante un programa de
adiestramiento que les capacite para desempeñar su trabajo con un nivel de
excelencia máxima.
PROFESORA: JULIETA
AUTOR: YUSBEIRY FARINTHA
MATERIA: DESARROLLO PERSONAL.
DIPLOMADO: AUDITORIA ADMINISTRATIVA
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