domingo, 17 de agosto de 2014

DIPLOMADO: AUDITORIA ADMINISTRATIVA
MATERIA: TEORÍA DE LA ORGANIZACIÓN
PROFESORA: CARELYS VALDEZ
ALUMNA: FARINTHA YUSBEIRY

MODULO II
LAS ORGANIZACIONES, CONTEXTO Y EVOLUCIÓN DE LAS FORMAS ORGANIZACIONALES.

               Los constantes acontecimientos a nivel internacional han influido en la toma de decisiones en las organizaciones y su permanencia en el contexto cada día más difícil y en un mercado competitivo. Ante estos acontecimientos, las organizaciones recurren a la implementación de nuevas estrategias financieras y fiscales, derivado a las nuevas políticas fiscales que el Estado impone a los particulares.
               Bajo esta perspectiva, Rodríguez Peñuelas (2004), señala que las empresas han sido severamente impactadas por el fenómeno de la globalización en las organizaciones trayendo todo esto serios problemas para poder permanecer en los mercados y, en el peor de los casos, el cierre masivo de negocios que no lograron resistir, corresponder o adaptarse a toda esta serie de cambios y, movimientos que se han dado en el entorno que los rodea
Los sucesos descritos , han obligado a las medianas empresas comerciales a buscar nuevas formas de enfrentar este fenómeno, por lo que han decidido entrar en un proceso de utilizar nuevas herramientas administrativas, así como estrategias fiscales, viéndolo como una respuesta a las exigencias que plantea el entorno. Este proceso de implementación no es nada fácil, por la falta de cultura fiscal del empresario. El empresario es conservador y en ocasiones no arriesga la implementación de ciertas figuras jurídicas que le permitan disminuir la carga tributaria dentro del marco legal, ante esto deberá crear condiciones propicias para poder mantenerse en el mercado y tener posibilidades reales de desarrollo. Por ello, el objetivo general de la presente investigación se enfocó a conocer mediante un estudio de caso, sus antecedentes históricos, la transición a la modernización y sobre todo la cultura y clima organizacional. Interesó conocer particularmente  sobre todo el comportamiento del personal ante la modernización de la empresa, con la intención de conocer cómo llegaron a convertirse en una organización que reúne las características y expectativas de una mediana empresa comercial  líder.
        La evolución de las formas organizacionales ha seguido la dinámica de los grandes ciclos que han enfrentado las organizaciones contemporáneas durante el siglo XX. A partir de este siglo es posible distinguir tres grandes épocas: la primera, llamada época de la estandarización, que está dominada por la idea de la búsqueda de la especialización, la producción en masa, los controles y el orden para lograr la eficiencia. Este modelo de organización es el inspirado por los primeros precursores de la organización y sus conceptos básicos se encuentran reunidos en la teoría funcional y la estructura del mismo nombre.
           A mediados del siglo XX, las empresas automotrices y petroleras experimentaron procesos crecientes de desconcentración y transnacionalización. Esta necesidad de adaptarse a mercados diferenciados obligó a la creación de la organización divisional basada en la idea de flexibilizar y hacer eficiente la organización vía la adaptación a cada caso en particular. Este movimiento se extiende hasta mediados de los años setenta y adopta formas híbridas tales como la organización matricial que permite un enfoque de doble estabilidad: segmentación de mercados emergentes, y de clientes. Un ejemplo de ello es la empresa Boeing que elabora tanto aviones civiles como militares y obtiene sinergias importantes para su orientación hacia el desarrollo de prototipos para la exploración espacial.
          A partir de la década de los años ochenta, el inicio de la liberalización de los mercados internacionales y la aparición del fenómeno llamado de globalización, dificulta correlacionar competencias y rutinas organizacionales con oportunidades de mercado. Las formas tradicionales de organización parecen desbordadas ante las nuevas demandas de flexibilidad y la eclosión de las nuevas tecnologías que obligan a respuestas inmediatas.
       Es en este marco donde aparece la organización en red. Este nuevo modelo favorece la reducción del tamaño y la orientación hacia el negocio central basado en las competencias centrales que demanda el sector industrial. Las redes de firmas proliferan a lo largo de la cadena del valor que de pronto se vuelve virtual en un continuo que rebasa los conceptos tradicionales de espacio y tiempo. La complejidad de los mercados y la sofisticación tecnológica obligan al desarrollo de nuevas formas organizacionales, con la consigna básica de añadir valor y flexibilidad. Surge una interdependencia de empresas y la toma de decisión de equipos, tanto al interior como al exterior de dichas organizaciones, es un requisito de operación fundamental.

         En los albores del siglo XXI, resulta cada vez más evidente que el intercambio de información es insuficiente para dar verdadero valor añadido a los negocios y se requiere en consecuencia, el desarrollo de nuevas formas de organización que permitan transferir el conocimiento (es decir, la información ya entendida y aplicada) tanto dentro de la organización como fuera de ella. El conocimiento tiende a agruparse en conglomerados que suelen girar en torno a un líder, por ejemplo, un notable científico, el cual reúne a personas de alto nivel que conjuntan una serie de competencias complementarias. La organización que reúne estas características de identificación y distribución del conocimiento es la organización celular, de la que me ocuparé más adelante.

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